La historia del caballo de fuerza

la historia del caballo de fuerza

¿Qué es lo primero que viene a la mente cuando escucha a expresión caballo de fuerza?

Si usted es como la mayoría de las personas, seguramente pensará inmediatamente en el motor de un automóvil u otra maquinaria, y por buenas razones: el caballo de fuerza es una medida de potencia, no de fuerza.

Cuando consideramos unidades métricas se lo suele llamar también caballo de vapor y se define como la potencia necesaria para elevar verticalmente un peso de 75 kg-fuerza a la velocidad de 1 m/s. Esto es equivalente aproximadamente a 735,5 vatios. Un caballo de fuerza casi iguala a 1,014 caballo de vapor.

¿Pero cómo fue que el caballo de fuerza se convirtió en una medida aceptada y estándar de potencia?

Hasta mediados del siglo XVIII, la mano de obra más exigente requería caballos. Con el advenimiento de la máquina de vapor, la maquinaria comenzó a reemplazar a los caballos para diversas tareas. Pero muchas personas se resistieron a este cambio. Eran escépticos acerca de la eficiencia de las nuevas máquinas. El inventor James Watt lo sabía, y capitalizó esto al comercializar su motor de vapor mejorado.

Como un experto y notable precursor de la ciencia del marketing, Watt notó que habría una gran reticencia de las personas a adoptar nuevas tecnologías. Así fue que Watt anticipó un concepto que recién fue estudiado en profundidad años después por autores tales como Geoffrey A. Moore en su libro “Crossing the Chasm,  resaltando la dificultad de las personas a la hora de aceptar tecnologías disruptivas.

Con ingenio, construyó un puente práctico para “saltar el abismo” o “chasm” al que refiere Moore en su texto. Un abismo entre lo viejo y lo nuevo. ¿Cómo lo haría? Estableciendo una conexión clara entre la tracción a caballos y las novedosas máquinas de vapor.

Con una gran empatía, y comprendiendo la preocupación de los usuarios potenciales para el uso de sus máquinas a vapor al no entender cómo comparaban con la tracción a sangre, Watt decidió hacer un paralelo entre la medición de potencia de una máquina y la de un animal. La idea fue generar una equivalencia que se pudiera entender intuitivamente.

Entonces nació el concepto de caballo de fuerza.

Ahora bien, Watt en lugar de averiguar exactamente cuánta potencia producía un caballo, la estimó provocando algunas dudas. Es que se pensaba que ningún caballo podría sostener el nivel de esfuerzo considerado por Watt durante un período prolongado de tiempo. Aun así, la comparación fue efectiva y el término aceptado manteniéndose activo por largo tiempo.

Hoy en día, hay muchos tipos diferentes de medición del caballo de fuerza incluyendo caballos de fuerza mecánico o imperial, caballo de fuerza eléctrico y caballo de fuerza de caldera.

El término caballo de fuerza (o HP por horse power) tiende a ser reemplazado por el término vatio (W), unidad del Sistema Internacional de Unidades (SI).

Al seleccionar un compresor de aire, asegúrese de que la potencia nominal en vatios coincida con su aplicación. Generar demasiado aire puede ser tan perjudicial para su sistema como no producir lo suficiente. Además, se derrocha energía innecesariamente lo que no es bueno para el cuidado del medio ambiente pero tampoco para el bolsillo de su empresa.

vía… http://www.thecompressedairblog.com/the-history-of-horsepower/

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